3.6.18

Abonda cun parámetro


A función é
$$f(x)=\sin^{2}\left[2^{rx} \arcsin\sqrt{\theta} \right]$$
Esta función é capaz de reproducir calquera colección de pares de puntos cun nivel de precisión tan grande como queramos. Esas coleccions de puntos son as que normalmente se representan nun gráfico. O valor de $r$ está relacionado co grao de precisión que desexemos, por iso a función so ten un parámetro, $\theta$.

A intuición está relacionada coa teoría do caos: pequenas alteracións no valor do parámetro $\theta$ xera unha traxectoria da función moi diferente.

O artigo no que se establece o anterior pódese ler aquí

Esta curiosidade matemática pon de manifesto a importancia de restrinxir as teorías científicas con aprioris non relacionados cos datos que se queren explicar, en palabras do autor:

"The result also emphasizes the importance of constraints on scientific theories that are enforced independently from the measured data set, with a focus on careful a priori consideration of the class
of models that should be compared."

A vindeira semán pódese escoitar en Santiago de Compostela a Finn Kydland que xunto a Edward Prescott nos aprenderon a moitos economistas a facer exactamente iso, xa fai algunha década. Despois dos seus traballos en macroeconomía nada volverá a ser igual na forma en que os economistas abordamos o estudo de calquera problema. A vella estratexia de estimar sistemas de ecuacións para comprender a economía pasou a mellor vida gracias a eles e tamén a Robert Lucas.

1.6.18

¿Feminismo o marxismo?


Marina Subirats es una socióloga catalana a la que el mayo del 68 la pilló en París estudiando. Esta mujer fue una de las personas que participaron en el programa Millenium de RTVE sobre el mayo del 68 que se emitió hace unos días. En mi opinión el programa no fue muy interesante excepto por la pregunta que el presentador realiza a la señora Subirats en el minuto 10. Le pregunta sobre el feminismo en el mayo del 68. La respuesta, en resumen y palabras de la propia señora Subirats: "formulación de principios feministas, yo no los recuerdo".

ttp://www.rtve.es/v/4609323/

La anécdota revela que ni en la izquierda "clásica" (PC y PS) ni en la extrema izquierda (la llamada izquierda alternativa que protagoniza el mayo del 68) no existía interés alguno por las libertades de las mujeres. Es en los últimos decenios del siglo XX cuando la izquierda estadounidense se pone a teorizar y dará lugar al actual movimiento feminista de corte totalitario. Este punto nos lo cuenta otra protagonista de las reivindicaciones por las libertades de las mujeres Erin Pizzey en esta entrevista. Aquí se puede leer el trabajo seminal que dará origen a la actual corriente de pensamiento.

La cuestión es ¿por qué se interesa la izquierda de final del siglo XX en el tema del feminismo hasta el punto de convertirlo en uno de los principales ejes de sus políticas en la actualidad? 

Es inevitable pensar que el fracaso del socialismo y la crisis del llamado estado del bienestar convierte en muy atractivas políticas que afecten de manera sencilla y positiva a la mitad de la población. Así, el feminismo se convierte en una forma de sobrevivir para la izquierda.

Pero ¿y la derecha? ¿Por qué abraza con tanto entusiasmo al nuevo feminismo? La derecha conservadora se encuentra muy a gusto con la ola de puritanismo que promueve el nuevo feminismo. El comportamiento de la iglesia católica con el nuevo femismo es muy revelador de esto.

¿Y qué se puede hacer ante esta alianza conservadora de izquierda y derecha? Seguir reclamando las libertades de hombres y mujeres por igual.

2.4.18

Rebelión posverdadera



La represión del Estado a aquellos que han osado desafiarlo está siendo implacable. No podía ser de otra manera, pues no es moco de pavo que intenten amputar una de tus partes. Y para no andarse con chiquitas, nada mejor que recurrir al delito de rebelión, tipificado en el artículo 472 y siguientes del código penal, guarnecido por el de malversación y, subsidiariamente, por el de sedición. Sin embargo, la acusación por malversación, un delito relativamente menor, difícilmente justificaría la prisión provisional sin fianza. Más aún teniendo en cuenta lo dudosa que es su comisión ya que se requiere ánimo de lucro.

Por lo tanto, para entender el guirigay conviene prestar atención al delito de rebelión que te asegura una condena de entre quince y veinticinco años en la trena, y, si te pusieras muy chulo, hasta treinta. Así reza el artículo 472 de nuestro código penal:

  Son reos del delito de rebelión los que se alzaren violenta y públicamente para cualquiera de los fines siguientes:
1.º Derogar, suspender o modificar total o parcialmente la Constitución.
2.º Destituir o despojar en todo o en parte de sus prerrogativas y facultades al Rey o al Regente o miembros de la Regencia, u obligarles a ejecutar un acto contrario a su voluntad.
3.º Impedir la libre celebración de elecciones para cargos públicos.
4.º Disolver las Cortes Generales, el Congreso de los Diputados, el Senado o cualquier Asamblea Legislativa de una Comunidad Autónoma, impedir que se reúnan, deliberen o resuelvan, arrancarles alguna resolución o sustraerles alguna de sus atribuciones o competencias.
5.º Declarar la independencia de una parte del territorio nacional.
6.º Sustituir por otro el Gobierno de la Nación o el Consejo de Gobierno de una Comunidad Autónoma, o usar o ejercer por sí o despojar al Gobierno o Consejo de Gobierno de una Comunidad Autónoma, o a cualquiera de sus miembros de sus facultades, o impedirles o coartarles su libre ejercicio, u obligar a cualquiera de ellos a ejecutar actos contrarios a su voluntad.
7.º Sustraer cualquier clase de fuerza armada a la obediencia del Gobierno.

Este artículo, junto con otros que le siguen, es el claro ejemplo de una ley injusta. Por eso en muchos países no se recoge en el código penal un delito de estas características. Es abusiva, porque aunque convenientemente disfrazada,  es una ley que atenta contra la libertad de expresión, pues si alguien pone en entredicho la constitución, la integridad territorial del Estado o sus instituciones debe ser juzgado por los hechos perpetrados en su tentativa,  no por haberlo intentado. Y para juzgar los eventuales hechos sobran otras leyes.  Es decir, si en el fragor revolucionario quema el Palacio de las Cortes debe ser juzgado por incendiario no por revolucionario.

Sin embargo, a los jueces no corresponde cuestionar las leyes, sino aplicarlas. Aunque, en este caso, no creo que se pueda decir que lo hagan con la debida mesura.  Como bien reza el artículo 472, los rebeldes para ser perseguidos por la ley deben alzarse violenta y públicamente. No cabe duda de que el alzamiento ha sido público, pues los rebeldes votaron una declaración de independencia en una sesión del Parlament transmitida por televisión. ¿Pero hubo violencia? ¿Por acaso alzaron sus manos con excesiva brusquedad a ojos de la fiscalía? No hubo violencia, por más que se esfuerce el gobierno en asegurarlo y el fiscal en argumentarlo.

Ni tan siquiera los sucesos previos a la declaración de independencia fueron violentos. No al menos por parte de los rebeldes. Y les llamo así, no por imputarles un delito, sino porque el correcto castellano me lo permite. No practicaron la violencia ni  la incitaron. Ni el día del referéndum ni en los previos. La única violencia existente en aquellas fechas es imputable a otros. La imagen de la policía persiguiendo cajas de cartón y papelitos en los días previos al uno de octubre todavía está impresa en mi retina. No daba crédito a lo que estaba presenciando. No podía creer que tan pueril atentado contra las libertades más básicas estuviese sucediendo en la España de este siglo poco más que recién estrenado.

 Mi estupor se convirtió en indignación el día de la consulta secesionista.  El gobierno no dudó en usar a los cuerpos y fuerzas de seguridad para satisfacer sus fines partidistas. Enviaron a la policía a reprimir a personas que no estaban cometiendo  ningún delito. ¡Introducir un papel en una caja no es delito, carajo! A personas que no estaban suponiendo ningún problema de orden público, a personas que disfrutaban de su mañana de domingo como les salía de las narices. Pero al gobierno le dio igual comportarse como un follonero de mañaneo dominguero puesto de speed hasta las cejas luego de una larga noche de fiesta.

Yo creía entonces que Rajoy buscaba impedir la consulta para así apuntarse un tanto político y quedar delante de toda España como el hombre que cumple su palabra, pues se hartó en los meses previos de asegurar que el referéndum no tendría lugar. Ahora creo que estaba equivocado.  Que se votase o no era lo que menos le preocupaba. Buscaba el lío, la violencia. Así podría construir un relato a su medida y justificar lo que vino después: la rebelión posverdadera.

Los gobiernos acostumbran a ser duchos en el artificio de la posverdad, pues medios no suelen faltarles. Aunque el palabrejo es reciente, no lo es la manipulación de las emociones con el fin de lograr la ciega adhesión de la opinión pública. Como si no explicar esos desfiles de cándidos  mozos caminando al matadero de una guerra en la que nada les viene ni les va o esos millones de miradas a otro lugar cuando el aparato estatal conculca los más elementales derechos para salvar a la patria de un enemigo más o menos imaginario sin importar lo que este haya hecho. Pues bien, el Estado, el gobierno, los medios de comunicación o San Pito Pato pueden fabricar la realidad posverdadera a su antojo, incluso fabular una rebelión posverdadera, que por eso no va a cambiar. Yo lo vi. Y no fue así.       

12.3.18

Libre para odiar



    El rapero y energúmeno Pablo Hasel acabará con sus huesos en la cárcel. Más de cinco años por un par de condenas, según me pareció entender. Y el tío está cabreado. No me extraña.

  Sé que media España lo está celebrando mientras la otra se escandaliza y clama su palabra predilecta ¡Fascitas! Si a alguno le diesen un duro por cada vez que la pronuncia o escribe ya habría cambiado de bando.  Pero también sé que si el Hasel dirigiese sus improperios contra los gays, los negros o los inmigrantes lo linchaban en la plaza pública 2.0. Ya veo el hashtag, PabloHaselfascista.  

    La mayor parte de lo que brama el Pablo Hasel me parecen gilipolleces. La otra parte no me gusta. Y algunas barbaridades las detesto. Creo que este chaval tiene la cabeza llena de pájaros y de odio. Y como, según dicen, sabe rapear pues además da rienda suelta a su invectiva en verso.  Tampoco le encuentro atractivo alguno a quien desprecia a los gays o desdeña a los inmigrantes.  Y siendo claro, como soy culé, los madridistas me tocan bastante las amígdalas. Cuando en un bar les da por cantar un gol de su equipo siempre me pregunto qué le habré hecho yo a esa gente. Las andan buscando, me digo. Pero no les deseo la cárcel. A ninguno. Ni a los madridistas.

    Ya sé que la ley dice esto y lo otro. No digo que los jueces hayan hecho mal su trabajo. No lo sé. Sí sé que sobre la aplicación de la ley en este tipo de delitos que afectan a la libertad de expresión hay diversidad de pareceres. Acreditadas voces cuestionan los derroteros emprendidos por la jurisprudencia en este país. Pero no es esto lo que ahora me preocupa, sino lo primordial.

    Uno ya tiene miedo hasta de abrir la boca. La banderita, ni mires para ella. ¿La Corona? Me hago el longuis, yo soy republicano. A ETA ni mentarla. ¡Me cago en la…! Quieto, calla, que con la Iglesia hemos topado.  De Mahoma ni pio, chico, que acabas en chirona y enculado por barbudos. Que pasa un negro por delante, baja la mirada y sigue tu camino, altivo hombre blanco tirador. Y cuando vayas a decir cualquier cosa, no importa cual, no importa donde, no importa a quien, antes de abrir la boca consulta la Wiki, repasa la lista de instituciones del Estado y, si vas a decir algo sobre alguna de ellas, llama a tu abogado.

     Debemos defender la libertad de expresión con absoluta radicalidad. Sin tregua. De no ser así, se aprovecharán de nuestra debilidad. Alguien lo hará. Los unos para que no te mees en su bandera y los otros para que no te cagues en los inmigrantes. Pero no se detendrán ahí.  En realidad, ni la bandera ni los inmigrantes les importan. Lo que quieren es taparte la boca para campar a sus anchas y metértela doblada. Como les dejes lo harán. No lo dudes. Y somos libres, también para odiar.